Hace unas semanas vivimos un momento triste en el piso. Tuvimos que sacrificar a nuestra mascota del piso. Nosotros la llamamos Ditto; era el conjunto nacido de la mancha de café, té y basura que había ido creciendo poco a poco con nosotros desde la última fiesta que hicimos en el piso y que con el paso del tiempo había adquirido conciencia propia.
Supongo, queridos lectores, que estarán de acuerdo conmigo que Ditto es un nombre que le viene perfecto a nuestra mascota; cual pokemon multiforme creció con nosotros y se ganó un pedacito de nuestros corazones.
Por eso yo lloré mientras lo restregaba. No por el mal olor. No por lo asqueroso de mis dedos pringados.
Por los recuerdos. Por el amor.
Siempre en nuestros corazones, Ditto.

Ni siquiera me dejasteis despedirme del :( Qué mala vida. PD: te gane en cuando a limpieza y orden de habitacion, bueno en lo primero no pero en lo último vas a flipar con mis nuevas adquisiciones jajajajaja
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