martes, 31 de enero de 2012

Vida

Será porque llevo dos días en mi casa casi sin hacer nada y aún no he podido ver a mis amigos porque todo el mundo está de exámenes y eso me ha decepcionado un poco, pero la verdad es que cuando uno vuelve a casa se respira un aire diferente. Uno mira a las cosas que conoce desde niño como si hubiesen perdido brillo o vida.

En Eskisehir, a pesar del asco que me puede provocar Turquía a veces, es verdad que la sensación que tienes en el estómago es totalmente diferente a cuando vuelves a estar bajo el ala de papá y mamá. Como diría Bertrand Russell, has abierto la puerta, durante los primeros segundos tienes frío y sientes miedo, pero luego sales afuera y disfrutas de la luz del sol, del aire y de la libertad.
Y cuando acaba el día tienes que volver a entrar en casa. Todo parece más oscuro, todo un poco más mediocre, un poco más cutre -lo cual es irónico, porque deberían ver lo cutre que es a veces Eskisehir.

Joder. Te sientes libre sabiéndote en la otra punta del mapa. Cada instante llega a tu cerebro como una explosión de vida y todo reluce constantemente con una luz especial. Los cigarrillos saben mejor, las chicas son más guapas, sus sonrisas más bonitas y el amor se vive más intensamente. Hasta los nuevos paisajes te exigen más minutos en silencio para poder apreciarlos. Las conversaciones -tal vez porque muchas de ellas son en otro idioma- parece que quieren decir algo más de lo que realmente se dice, incluso tus propias palabras.
La vida, en resumen, se centra más en el presente, el futuro se hace apasionante y prometedor, y todos lo pasado vivido allí -incluso lo triste o lo amargo- ha valido la pena. Y eso para mí significa que te haces un poco más sabio. Esto es, que aprendes un poco más a vivir, con todo lo que quiere decir esto. Si es que sabes encajar y reconocer las lecciones del camino.

No sé cómo será esa famosa depresión post-erasmus, pero efectivamente hay algo de desalentador en la vuelta. A veces pienso que en el fondo de todo esto, más allá de lo triste que es despedirse de ciertas personas que se han convertido para uno en un híbrido a medio camino entre el amigo y el hermano, lo que en realidad subyace es el miedo a abandonar sin querer una concepción de la vida en Eskisehir -o en dónde sea- que te aterra olvidar para no recuperar nunca.

Pero por otro lado está lo maravilloso de contar tus aventuras a la gente que quieres, el volver a pasear por las calles por las que creciste y el volverse a encontrar con tus amigos (cuando acaben sus exámenes). Sé que es una especie de aviso de lo que puede que llegue en verano, cuando todo esto se haya acabado. Pero siendo honestos, no creo que eso pase. Sinceramente sé que esta decepción y tristeza se van a ir hoy por la noche sin decirme adiós, algo que no me importará un carajo.
No sé ustedes, pero yo me he hecho un poco más a mí mismo allí, a más de cinco mil kilómetros de distancia. He abandonado algunas ideas y he cogido otras. Siento que he mejorado un poco dentro de mi cabeza. 

sábado, 28 de enero de 2012

El Tito Moi tiene una visión del Dios del Kebab en el aeropuerto de Atatürk

Hoy voy a coger un avión a Las Palmas. Hace casi medio año que no la piso. Se dice pronto.
El caso. Estoy en el aeropuerto de Atatürk y llevo seis horazas tirando del wifi gratis que hay por aquí y dando vueltas por wikipedia, blogs, facebook y portales de humor, mientras tengo la batería de mi portatil conectada a uno de los dos únicos enchufes disponibles del aeropuerto. 
Ese enchufe que precisamente está justo al lado de la pesa de las maletas que dice a sus pasajeros si a su equipaje le sobran kilos o no.

Así que ya me ven, queridos lectores. Estoy lo que ahora se dice On fayer, rodeado por mi carrito de metal y mi mochila, con todo el suelo lleno de migas de un bocata kilométrico que me he comido yo solo y (Oh Santa Madonna, ahora me doy cuenta) descojonándome-casi-gritando por los vídeos de youtube que miraba mientras la gente levanta con cara de sufrimiento sus enormes maletones.
A veces me siento como que estoy en medio. No sé. Como que molesto. 
Llamémoslo X.

Como no tengo otra cosa mejor que hacer, pensaba hacer una valoración de estos meses que he pasado aquí, pero lo pensé mejor, y como no suelo hacer entradas largas y hay tantas cosas que tendría que incluir en esa valoración pero que no me puedo dar el permiso a mí mismo de escribir, el asunto quedaría cojo. Así que mejor pongo una anécdota que simbolice todos estos meses y que el Dios del Kebab nos pille confesados.

Hace una hora, cuando no había nadie en el aeropuerto, dos trabajadores de la tienda de regalos del aeropuerto cogieron sus pistolitas de láser que leen los códigos de barras y empezaron a jugar a la jodida Guerra del Vietnam, haciendo los efectos sonoros y hasta stop motion. 

Yo sólo pude rezar al Dios del Kebab para que me salvara, pero el sólo me respondió "Buyrum Byrum".


El Dios del Kebab ¿lo pillan? En realidad solo quería meter esta imagen en el blog, pero no se me ocurría ninguna razón de peso y me puse a escribir hasta que saliera algo. 
Ahora ya han leído. 
Ya estoy dentro de sus cabezas. Dentro de ustedes.
Se podría decir incluso que les he violado mentalmente y ustedes no se han dado cuenta. Aunque sinceramente no sé hasta qué punto eso habla bien de mi habilidad persuasiva y mal de mi condición viril.

No me juzguen, por favor.

lunes, 23 de enero de 2012

¿Quién dijo idolatría?

Dicen las malas lenguas que tatuarse el nombre de Mustafá Kemal Atatürk en el antebrazo (sólo en el antebrazo) te sale gratis en algunas tiendas de tatuajes de Eskisehir. Una taza de absurdo, por favor.

Oh, Snow Show!!

Otro vídeo del bueno de Xito y compañía, con cameos especiales.


jueves, 19 de enero de 2012

Señora, vea Carretera i Manta

¿Se acuerdan ustedes, queridos lectores, del programa realizado por la buena gente de Gandia? ¿Aquel programa sobre el que ya escribí algunas entradas atrás en este mismo blog?
Pues aquí les dejo el vídeo del primer capítulo, recién sacado del horno y aún calentito.
El vídeo en sí está en su mayoría en valenciano o en inglés, pero no es nada que no se pueda entender poniendo un poco de atención. A disfrutar.





martes, 17 de enero de 2012

Porque homenajear siempre está de moda

Hace ya unos días nos enteramos de que Fraga había muerto. Y al día siguiente vamos a la universidad y nada más entrar en el campus vemos que todas las banderas turcas están a media hasta.


No puede ser, pienso. Los largos dedos de Fraga no pueden llegar hasta Turquía. Siempre pensé que el límite de su poder se encontraba en la playa de Palomares. Así que puse en práctica lo que la USC me ha enseñado, y a base de preguntar un poco por ahí me cuentan que no, que Fraga no tuvo nunca nada que ver con la Operación Atila, los Lobos Grises, Atatürk o ninguno de los partidos que pululan bajo la bandera de color de sangre. Por no tener influencia aquí, no tiene ni una triste calle con su nombre, al menos hasta dónde yo sé.

En realidad, quien ha muerto ha sido Rauf Denktaş. Bueno, siendo más exactos la bandera se bajó en honor a él y alguien que falleció trágicamente haciendo esquí, pero qué quieren que les diga, me parece más interesante hablar del primero. Será también porque mis sentidos cínicos que dicen que las banderas de la universidad no bajarían hasta el medio palo por un esquiador. 

Para los que no tengan idea de quien es este señor, les recomiendo darse una vuelta por el artículo de Wikipedia de la República Turca del Norte de Chipre . Leer es gratis.
El caso es que este hombre fundó un país que aún a día de hoy solo es reconocido en todo el mundo por una sola nación (adivinen cuál), y se auto-nombró presidente del lugar en 1983 hasta el 2005 -aunque para ser honestos, comparado con Fraga no tiene ni media hostia-. Las malas lenguas dicen que más de un periodista murió al criticar su administración, las muy malas lenguas y menos educadas dicen que lo hizo un grupo paramilitar neo-fascista ultra-nacionalista pro-islámico (repóker de gilipolleces) llamado Lobos Grises, y en los callejones más oscuros y sucios de Turquía dicen que él lo ordenó. Pero no le hagan mucho caso a esas lenguas: no saben lo que dicen.

Lo que sí se sabe es que al menos él si que fundó, con ayuda de otros, otro grupito paramilitar de estos que usas más durante el día a día, más de andar por casa y tal, con menos neos, ultras y pros. Más cercano al pueblo.

Pero no quiero contarles el fin de la historia, lean, lean, y si pueden, den una vuelta por algunos artículos relacionados, y si encuentran algo interesante me lo comentan.
Y de paso me dicen qué les parece un país que homenajea a este tipo de señores.


lunes, 16 de enero de 2012

Días de hospital - 2

Este, queridos lectores, es Mr. Sander Vandenbosch, neerlandés de nacimiento y residente en Bélgica al que le ha dado por venirse hasta Eskisehir de erasmus

Admiren ese saber estar tan apacible característico de Bélgica

Me gustaría haber hecho otro tipo de entrada sobre este hombre, pero la historia que viene a continuación es tan estúpida que le tuve que dar prioridad.

Estaba este hombre de mirada sutil y discreta con un par de copas más de la cuenta encima cuando se resbaló, chocó contra una fotografía que había en una pared de su habitación y rompió el cristal. Como resultado tuvo varios cortes en su mano izquierda (atención, es zurdo), algunos de ellos lo suficientemente profundos que tuvo que recibir puntos. Todo esto a las tantas de la madrugada. Ya pueden imaginarse a la novia y al compañero de piso llevándolo en taxi hasta la clínica de la universidad.

La historia en sí comienza dos o tres semanas después del incidente: Sander volvió al hospital a que le quitasen los puntos. El médico que se los retiró debió de notar algo en su muñeca, porque lo envió a que le hiciesen una radiografía y a que lo viese el traumatólogo.
-¿Te duele si aprieto aquí?- le preguntó este mientras hacía presión sobre el antebrazo del chaval.
-Yes! Stop please!
El tipo siguió apretando, cada vez más fuerte, hasta que se oyó un enorme CRACK y el belga gritó de dolor.
-¿Tenías la muñeca rota?-le inquirió el traumatólogo como si no fuese importante.
-No.
-Pues ahora si. Espera que te vamos a poner un yeso.

fuck logic

Y colorín colorado, así es como se las gastan los médicos turcos.


miércoles, 11 de enero de 2012

Un montón de nieve del copón


Esta imagen la tomo Carol ayer desde el campus de la universidad. No se si lo recuerdan ustedes, queridos lectores, pero Eskisehir está en medio de la meseta anatólica y aquí es todo desierto; aquellas montañas que ven a lo lejos hace menos de dos semanas estaban absolutamente peladas.
Y es que nieva en la ciudad y a uno le da gusto ver todo blanco.
Yo ya no puedo esperar a ver lo bonito que quedará todo cuando las nieves se derritan y llegue la primavera. Ya tengo comprado el disfraz de Heidi.
Ayer de madrugada, a más de uno se le olvidó que tenía que estudiar para los exámenes y se apuntó a una macro guerra de bolas de nieve. Yo no, mamá: yo me quedé en el piso estudiando.



Carretera i manta

La cojonuda intro del nuevo programa "Carretera i manta", hecha por la gente de la Universidad Politécnica de Valencia que están estudiando aquí, en Eskisehir.


Y con esto, por supuesto, vuele el grande. Vuelve Xito. Y con estilo, con elegancia y su característico savoir-fâire. Y encima vuelve rodeado de toda una peñita que da gusto verlos, tan sanos y robustos todos que dan ganas de comérselos, como se ve en el video.
La gente del campus de Gandia colaboran con un programa de la cadena local, haciendo vídeos sobre su experiencia de erasmus en Turquía, y ya tienen bastante material listo para proyectar, pero que no verá la luz hasta el 13 de este mes, cuando empiece la nueva temporada. 
Los videos que me han enseñado hasta ahora para ese asunto están genial y cada cual supera al anterior. Todo muy interesante y educativo. Y hasta te echas unas risas.

El programa en cuestión se llama Telegrafies y pueden ver el programa piloto de la 6 temporada aquí (para los que entiendan el valenciano, aunque hay algunas partes en castellano).


Así que a todos los queridos lectores que puedan sintonizar la cadena valenciana Tele7 Safor, les recomiendo que le echen un vistazo aunque sea a la sección. Creo que el programa podrá verse a la carta a través de internet una vez que se empiece a emitir. Seguiremos informando.

Y por supuesto, dense una vuelta por la cuenta de vimeo de Xito, que el pobre se va a destrozar los dedos de tanto darle a copiar y pegar el enlace del video en todos los muros de sus contactos en la red social.
Arturo Sánchez Studio 

lunes, 9 de enero de 2012

Cuando de tan gilipollas que eres, ni haces gracia

Escribo esta entrada rompiendo con la promesa de la publicación anterior porque cuando escuché la historia que viene a continuación, me pareció tan significativa de esa parte rancia y casposa que comparten todos los países, -que bien podría ocurrir en España como en Turquía- que solo pude pensar "esto va para el blog". Aunque admito que en España ya es más dificil de ver este tipo de cosas, gracias al Cielo.

La anécdota empieza así. A Malva, una chica de Granada que está de erasmus aquí en Eskisehir, le vino a visitar su prima. Ella vive con otra chica más, así que eran tres chicas viviendo en un pisito de estos en los que tienes que ir con los hombros encogidos para poder caminar por él.
El caso es que una tarde, estaban las chicas haciendo lo que hacen las chicas cuando están solas (a mi no me pregunten el qué: para mí esas cosas son como la ley del campo unificado, cosas que yo no viviré para poder saber), cuando desde el bloque de enfrente alguien le tiró una enorme piedra a su ventana.
Malva me contaría al día siguiente que el golpe fue tan grande que ella pensó que había sido un pájaro que había chocado. Ella, la prima y la compañera de piso se asomaron y vieron que era ni más ni menos que un turco ya bastante entrado en años que empezó a gritarles como si no hubiera mañana. En turco obviamente. Así que ni Malva ni la prima entendieron nada.
Pero la vecina sí que entendía, vive Dios si entendió.
La chica le empezó a gritar al hombre y a su vez ese tipo respondía, y así estuvieron sus buenos minutos, gritándo algo incomprensible para las dos españolas, que solo podían mirar hasta que la chica hiciese de traductora en algún momento. En un momento el hombre exigió que bajasen las tres o llamaría a la policía. Ante eso ya no podían hacer nada y la vecina -previsora-, bajó con Malva, la prima y otro vecino, por si acaso.
El tipo estaba esperando en la puerta y se puso de nuevo a gritar a la turca mientras señalaba a las dos españolas lleno de furia como si les diese asco y escupiendo mientras hablaba. La policía acabó llegando y el hombre empezó a explicar la situación, como diciendo, "esto es cosa de hombres". La cosa de hombres acabó en una versión en la que el machotón, entre otras cosas, solo había tirado una moneda a la ventana, y les había pedido educadamente que bajasen.
Pues vaya.

Imagínense, queridos lectores, cómo debía de ser la cara de Malva y su prima, que no entendían una mierda de lo que estaba pasando. Y para darle un toque más absurdo -¡Cómo no! ¡Esto es Turquía! ¡Alegría!- a la situación la policía se había personado frente a la puerta y aún así nadie les explicaba nada a ellas, quienes eran, obviamente, el objeto de discusión.
Al final, el hombre terminó de discutir y volvió a entrar en su casa, la policía se fue y las dos chicas se quedaron mirando a la compañera de piso turca esperando por una traducción.

Resulta que dentro del cerebro de ese personaje se gestó la brillante deducción de: tres chicas viviendo solas en un piso igual a lesbianas.
Y nada, que al señor le parecía inmoral aquella degeneración y que no quería que su hijo, cuya habitación estaba frente a su piso, viese ese tipo de conductas anormales e indecentes.

Ya se pueden imaginar ustedes, queridos lectores, cómo se debió quedar la buena de Malva y su prima.

Pues nada. Que gilipollas hay en todas partes.



jueves, 5 de enero de 2012

Si me queréis, seguirme

Hasta el 16 de enero este blog cierra por exámenes.




















































Y por tanta fiesta seguida.