Este, queridos lectores, es Mr. Sander Vandenbosch, neerlandés de nacimiento y residente en Bélgica al que le ha dado por venirse hasta Eskisehir de erasmus
Admiren ese saber estar tan apacible característico de Bélgica
Me gustaría haber hecho otro tipo de entrada sobre este hombre, pero la historia que viene a continuación es tan estúpida que le tuve que dar prioridad.
Estaba este hombre de mirada sutil y discreta con un par de copas más de la cuenta encima cuando se resbaló, chocó contra una fotografía que había en una pared de su habitación y rompió el cristal. Como resultado tuvo varios cortes en su mano izquierda (atención, es zurdo), algunos de ellos lo suficientemente profundos que tuvo que recibir puntos. Todo esto a las tantas de la madrugada. Ya pueden imaginarse a la novia y al compañero de piso llevándolo en taxi hasta la clínica de la universidad.
La historia en sí comienza dos o tres semanas después del incidente: Sander volvió al hospital a que le quitasen los puntos. El médico que se los retiró debió de notar algo en su muñeca, porque lo envió a que le hiciesen una radiografía y a que lo viese el traumatólogo.
-¿Te duele si aprieto aquí?- le preguntó este mientras hacía presión sobre el antebrazo del chaval.
-Yes! Stop please!
El tipo siguió apretando, cada vez más fuerte, hasta que se oyó un enorme CRACK y el belga gritó de dolor.
-¿Tenías la muñeca rota?-le inquirió el traumatólogo como si no fuese importante.
-No.
-Pues ahora si. Espera que te vamos a poner un yeso.
Y colorín colorado, así es como se las gastan los médicos turcos.

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