Cuando caminas por Eskisehir de noche lo más normal es que te cruces con bolas peludas de entre 6 y 10 kilos rondando por las calles. Esas bolas que al andar parece que suena una tuba detrás son dobles en prácticas de Gardfield, aquel gato gordo y sobrevalorado.
En Eskisehir hay muy pocos cubos de basura, así que los pequeños felinos aprovechan las bolsas de basura que están en medio de la calle para aprovechar los restos. De ahí a que estén más cerca de morir por una enfermedad coronaria que por inanición.

No hay comentarios:
Publicar un comentario