jueves, 24 de noviembre de 2011

Pereza, idiosincracia nacional y descordinación multicultural

El caso es que tengo un problema con mi acuerdos de estudios (en el argot erasmus: learning agreement, A.K.A: LA).
Pensé que Elena y yo eramos los únicos que teníamos ese problema, así que supuse que uno de los dos era tan vago que le había contagiado al otro ese defecto por ósmosis psicológica. Siendo sincero, aún no tengo muy claro cuál de los dos fue el causante. El tamaño del montón de basura, ropa sucia y restos de comida acumulada en nuestras respectivas habitaciones decidirá al ganador. Por ahora está siendo una competición muy reñida.
Pero en cualquier caso esa teoría se refutó cuando me dijeron que más españoles en Eskisehir tenían el mismo problema. bueno, pensé. Entonces es sólo eso. La desidia española. Entonces supuse que la explicación estaba en nuestra propia idiosincrasia : nuestro afamado orgullo de dejar las cosas para el último momento y etc.
Pero luego me enteré que no solo eran los españoles quienes tenían problemas con su LA: también habían italianos, eslovenos y polacos (al menos casos conocidos por mí), que aún siendo hoy casi el último día para presentar el LA terminado y firmado por sus respectivos coordinadores no tenemos nada entre las manos.
Pero -¡sorpresa sorpresa!-, luego descubrí que la broma no paraba ahí; el problema no era solo de los que han llegado de erasmus, sino de los que se quieren ir de erasmus. Ayer hablaba con una chica turca que ya habiendo sida elegida para ir a Alemania: le está enseñando a su coordinador cómo organizar todo para ir. Le está enseñando. Ella a su coordinador. No sé si captan el matiz surrealista del asunto.
Así que quizás todo esos defectos -pereza, idiosincracia nacional, descordinación multicultural- puede que en realidad no sea tanto problema de los alumnos como de los coordinadores.
Al menos yo tengo suerte y a cada nuevo coordinador que me ha ido tocando (hoy he conocido al tercero), ha sido más amable y más atento.

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