domingo, 20 de noviembre de 2011

Esto con los otomanos no pasaba


Una de las escena más típicas en las calles que están cerca de mi piso es una que cualquiera se podría encontrar paseando por cualquier pueblo español; ancianos sentados toda la mañana fuera de algún bar –generalmente viejo, el típico bar o café de toda la vida- y bebiendo té negro (çay en turco) y fumando un cigarrillo (sigara) detrás de otro y hablando de sabe Dios. O Alá. Perdón.
Aquí a este tipo de cafés los llaman Kahve  o Kiraathane.

Esto es lo que hasta ahora he visto que representa la Turquía más antigua y conservadora. El primer día que Elena y yo salimos a pasear por la ciudad y pasamos frente a uno de esos cafés, todos esos señores la devoraron con una mirada de reproche mudo. Por desgracia este tipo de actitudes  no es distinto del de cualquier grupo de jubilados sentados en la terraza de cualquier bar español al pasar una chica en minifalda.

Este mural lo encontré en la entrada de un bar de Eskisehir, así que la escena lleva siendo tradición desde hará un par cientos de años, al menos desde el imperio otomano.

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