domingo, 20 de noviembre de 2011

Un desayuno dantesco

Como todas las veces que llegas a un sitio nuevo, nunca controlas nada hasta que tienes un punto de referencia. Ni siquiera controlas qué comes ni a qué hora lo haces. Los primeros tres días ni Elena ni yo fuimos la excepción.


El primer día que fuimos a la universidad para el acuerdo de estudios, nos metimos en el primer lugar donde vimos que servían comida, y nos dieron esto a las 12 de la mañana. Por lo visto se llama etli kuru fasulye, pero para mí esto es una fabada de toda la vida sin chorizo. Está delicioso mezclándolo con un plato de arroz blanco cocido, un poco de carne hervida y con un poco de especias por encima.



Y luego nos dieron esto. Es lo que te suelen servir muchas veces en los restaurantes cuando pides agua. Un vasito de plástico sellado con, efectivamente, agua (tachaaan). Aquí la que da el grifo no es potable y supongo que te lo sirven así para que, entre otras cosas, veas que no es agua de cañería.
O quién sabe, tal vez sea la forma idónea de contrabando de vodka en un país donde una botella de 33 cl de Jack Daniels te cuesta 65 TL (más o menos 25 €).


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