La ventana de mi habitación da a un edificio que está en
construcción. Hasta ahora los curritos solo trabajaban en el solar que está a su
derecha, donde hasta hoy mismo solo iban por los cimientos.
Pero a mí lo que me sorprende son los obreros que trabajan ahí. Lo hacen como se hacía antes, a lo garrulo. Sin arnés de
seguridad, ni cuerdas ni cascos, a manos desnudas prácticamente. Ahora mismo
están colocando nuevos andamios (no tengo ni idea de para qué) y ponen solo una
tabla de madera cada pocos andamios para caminar por ellos, y cuando se les
acaban las tablas escalan por los tubos como si fueran monos con martillos en las manos y pintura
blanca en los pantalones. Los veo y me
sorprende la seguridad con la que hacen cada movimiento. Yo solo espero que el
edificio acabe de ser construido sin que ninguno de ellos pinte de rojo el suelo.
La
foto salió torcida porque tuve que sacar la foto con el móvil y a escondidas:
antes había otro el obrero que me vio las intenciones y se escondió en el edificio gritando cosas que supongo que nunca me enseñarán en mi curso de turco online

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