jueves, 1 de diciembre de 2011

Pisando terreno resbaladizo


Muchos de los turcos que he conocido hasta ahora son creyentes (“believers” se llaman a sí mismos en inglés). Muchos tienen una concepción deística de Alá, en la que reconocen su existencia y acuden a él cuando tienen problemas, pero no creen necesario adorarle las 5 veces al día que manda el Corán.
Cuando digo que soy ateo muchos dicen que sienten lástima por mí, igual que al resto de Erasmus ateos, pero una pena ínfima, como si nos hubiésemos levantado la costra de una herida demasiado grande. Otros no dicen nada o simplemente dicen “lo respeto”. La inmensa mayoría jamás te sacará el tema.
Nadie está aquí para convencer a nadie, al menos eso parece ser por ahora. A ninguno nos interesa lo más mínimo en el hombro de quién o qué nos abrazamos cada cuál en las noches de tormenta.
Sin embargo hace unas semanas empecé a discutir del tema con uno de mis mejores amigos turcos, alguien que aún saliendo de fiesta, encantándole el hecho de beber alcohol y acostarse con todas las mujeres que puede, tiene la seguridad de que en unos pocos años acabará sentando la cabeza y convirtiéndose en un musulmán responsable. Y eso empezará cuando peregrine a La Meca, me dijo en su momento.
Fue en esa discusión cuando por primera vez intuí realmente lo que significa la tolerancia; cuando él me expuso unas ideas que yo no comparto -por no decir algo más fuerte-, y yo valoré que para mí era más importante su amistad que nuestras diferencias conceptuales y decidí callarme, sin asentir pero tampoco sin afirmar; dejar que él terminase de hablar y luego cambiar de tema.
Me consuela pensar que al final lo único que importa son los actos personales y no las creencias, aunque también sé que me engaño a mí mismo al no meter a las motivaciones dentro de la ecuación.
Digamos que es un dilema que dejaré en el limbo de mi conciencia moral quedándome quieto hasta que las cosas se solucionen por sí solas, por cobarde que eso pueda sonar. Solo tengo una cosa clara; no perderé ningún amigo por culpa de ningún dios si eso está en mi mano.



No hay comentarios:

Publicar un comentario