Tengo un colega alemán aquí -llamémoslo Adolfito- con el que hago chistes de nazis. Ni él ni yo somos de levantar la zarpa derecha con más convicción que la de partirnos el ojete. Lo hacemos porque nos hace gracia el humor negro, por grotesco que suene esto, como al fin y al cabo siempre lo es, admitámoslo.
La entrada de hoy toca hacerla porque hace un par de días otro ciudadano germánico que tengo agregado en la red social se enfadó bastante con Adolfito por un asunto.
Digamos que tengo una foto de mi amigo en una posición más tercer-reichista de la cuenta y comenté de risas que ahora podría chantajearlo cuando quisiera con esa foto en mi poder. Y el otro alemán leyó eso, y sin venir a cuento se cabreo con Adolfito en vez de conmigo. Me parece bastante representativo de lo cegado que está ese tipo -por no decir otra cosa-, cuando habiendo hecho yo la broma en lugar de encabritarse conmigo se encabritó con mi amigo alemán.
Curioso como a veces las estupideces propias más ingenuas sacan las estupideces ajenas más viscerales.
En cualquier caso; aunque nadie me lo pida aquí están las razones por las que hago bromas sobre nazis.
1) Me hacen gracia. Obviamente esta es, al final, la única razón genuina.
2) Sé que es un lujo poder reírse de los nazis porque me toca bastante lejos. Así que me lo permito. Y qué bien sienta.
3) Para mí el humor es lo mejor que hay para poder sobrellevar la parte más jodida de la vida, y es uno de los mejores consuelos que hay. Los griegos usaban la catarsis en el drama. A mí me gusta usarla en la risa.
4) Los nazis fueron reales, valga la redundancia. Muy reales. Hay familias que incluso hoy en día tienen todavía cicatrices que les recuerdan a cada segundo lo reales que fueron, pero para mí aquellos tipos a una esvástica pegados me quedan tan lejos en el espacio, el tiempo y los círculos sociales que no representan para mí más que lo abstracto de lo Malvado; son la prueba de lo peor que puede hacer el Ser Humano. Y como todo concepto abstracto dañino, para mí es risible si se le echa los suficientes cojones (y admito que para mí en este caso es fácil).
5) No hay mejor manera de evitar convertirte en algo que riéndote de él.
6) El humor suele cosificar a la gente, y es más fácil enfrentarse a algo que a alguien.
6) El humor suele cosificar a la gente, y es más fácil enfrentarse a algo que a alguien.
En cualquier caso no digo con esto que lo que yo haga, ni lo que Adolfito haga, sea demasiado moral ni sea lo correcto. Posiblemente sea de hipócritas y de imbéciles. Pero qué quieren que les diga. A mí Adolfito me demuestra o sabiduría o estupidez (o una mezcla de las dos) cuando en vez de censurar mis bromas nazis las comparte, siendo él más rojo que los calzoncillos de Papa Noël.
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