En Eskisehir todos los lunes hay bazar. Eso significa que durante casi doce horas, miles de personas irán recorriendo una sola de las calles de la ciudad y los estudiantes universitarios nos pelearemos por kilos de verdura y fruta barata con codazos en la boca si hace falta. Y es que nadie juega con la comida del Tito Moi.
Es una avenida estrechísima donde se apilan puestos en cada acera y la gente camina como si fuese una manada de pingüinos y donde cualquiera que saque fotos será mirado por encima del hombro por tenderos y nativos, como pensando "será principiante".
El abusivo precio del alcohol en Turquía lo equilibra el insultantemente bajo coste de las verduras y frutas que se venden en estos puestos semanales. Aquí uno se puede hacer con tres kilos de pimientos verdes por menos de tres o cuatro liras, lo que equivale a entre 1,2 y 1,6 € ahora mismo.
El problema de todo esto es que al ver que las verduras son tan baratas acabas determinando toda tu economía en base a las verduras que compras en el bazar para poder pagar los viajes y las fiestas. Pero cualquiera sabe que no se puede aguantar mucho sin comer carne, así que al final de cada semana te has dado algún capricho en algún restaurante tres o cuatro veces, y como resultado acabas gastando a lo tonto más de la mitad del presupuesto en comida.
Aunque parece que nosotros no somos los únicos a los que nos da por gastar alegremente. Al final del día, toda la verdura y fruta que sobre es arrojada a la calle sin pensarlo dos veces. Si uno pasea por la noche por esa misma calle verá a todos los perros y gatos callejeros luchando de verdad por la comida.
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