viernes, 9 de diciembre de 2011

Nunca máis

Hace un par de semanas me compré una máquina de cortar el pelo soñando con que gracias a esa estratagema maestra ahorraría un pastón.
Hoy, mientras escribo esto, Elena está intentando arreglar el estropicio que ha causado esa máquina mientras se parte su real ojete. La verdad es que no sé que esperar, porque le está empezando a salir su risa malvada y me está hablando mucho sobre "así empezaron todas las modas, con fallos".
Así que Caballeras y Damos, cuando piensen en comprarse una máquina de cortar el pelo, pásense antes por la sección utensilios de cocina y cómprense un cuchillo de plático. Seguramente corte mejor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario