Se ha ido Xito, se han ido Alba, Ana y Mireia, se nos ha marchado Andrea, a Barbara ya no la veré porque está de viaje, y yo me voy pasado mañana.
Esto se acaba. Cuando firmé en el papelito del Erasmus, sabía que se terminaría, aunque nunca me lo creí demasiado. Y ahora estoy tecleando esto, a menos de 48 horas de dejar Turquía. Y aún sigo sin creerme que me iré.
En las despedidas la gente siempre se pone a llorar, por el cariño y la tristeza de ver a los amigos yéndose. Yo, personalmente, quiero evitar este bajón. Prefiero descojonarme y abrazar a mis amigos una última vez con una sonrisa. Así que pretendo irme por la puerta grande. Esta noche me compraré mi última botella de VoTka (así, con T, un vodka especialmente diseñado para que los hepatólogos turcos vean crecer sus cuentas corrientes hasta lo obsceno), y lo que pase a partir de entonces solo puedo decir que ya lo juzgará quien crea oportuno.
Muchas gracias a todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario