miércoles, 6 de junio de 2012

Elena y Xito. Xito y Elena.

Cuando volví a retomar el blog escribí algo así como que (y perdonen la pedantería de que me cite a mí mismo y que lo haga inexactamente) quería agradecerle a ciertas personas lo que ahora soy y lo que me han enseñado.
Eso era, de verdad de la buena, lo que sentía en su momento, pero en cuanto le di al botón de publicar me flaquearon un poco los dedos sobre el teclado. Durante la última semana he estado yéndome por las ramas más de la cuenta y haciéndome el loco. Era más fácil decirlo que hacerlo, y además tenía cierta reticencia, porque sospechaba que podía liarla muy parda llegado el momento (más, si cabe), porque aún no he hecho las paces con ciertas personas ni con su recuerdo. Pero hoy se publicó un vídeo, y eso me ha dado el empujoncito que necesitaba para, al menos, hablarles de Elena y de Xito.
Para los que están leyendo mi relatillo del Erasmus, en algún momento (y el prólogo infame no cuenta) acabarán llegando a la parte donde salen esta parejita. Quizás hablé en él menos de lo que quería sobre Xito y más de lo que tenía pensado de Elena. A lo mejor esto es caer un poco en la redundancia, pero al fin y al cabo el blog es mío y me lo follo cuando quiero escribo en él lo que quiera.

No creo que nadie me tome por un idiota si digo que son la pareja más entrañable que se ha visto en la ciudad este año. Los jugueteos y las bromas que se gastan el uno a la otra y el beso de reconciliación final que siempre se acaban dando consiguen que acabe sacando una sonrisilla feliz, y la verdad es que da gloria bendita solo de verles. 

Ya no digamos cuando alguno de ellos dos dice eso de "No. Nosotros no follamos: hacemos el amor". Viniendo de ellos dos, si eso no es enternecedor, no sé que puede serlo.

Luego en el piso se den ciertas situaciones que son mejor no sacar a la luz, y que deseo con toda intensidad borrar de mi cabeza, para horror mío y risa sarcástica de ellos (especialmente de la capulla desmemoriada de la Elenitis aguda).

Llegó un momento en el que los dos decidieron vivir juntos en la práctica, y la mayor parte del tiempo era en nuestro piso, me parece recordar. Así que, sin saber muy bien cómo (y todo empezó como una broma), los tres acabamos pareciéndonos a Lily, Marshal y Ted, de la serie Cómo conocí a vuestra madre. La parejita y el sujetavelas el compañero de piso.

Lo que les quiero agradecer a estas dos personas son ciertas risas compartidas, ciertas conversaciones en la cocina o en nuestras respectivas habitaciones, cierta portada y página de agradecimientos, ciertos abrazos que nos hemos dado cuando alguno lo necesitaba, cajetillas y cajetillas de cigarrillos gratis, recetas gastronómicas y kilos de comida gratis que me han dado sin esperar nada a cambio y gracias a los cuales no he muerto de inanición. Y también que he aprendido de ellos más que en todos los años que llevo de carrera sobre cine y vídeos, anatomía y fisiología femenina y oratoria para borregos.

¿Y qué quieren que les diga? El vídeo que viene a continuación es una de las cosas más bonitas que he visto. Sé que la frase es un poco ñoña, pero es sencilla y directa.
Es una de las cosas más bonitas que he visto.
Pues eso. Xito, Elena. Elena, Xito. Ted Mosby les desea lo mejor. Nos vemos al otro lado del pasillo.


Con cameo especial de mi mochila

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