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viernes, 1 de junio de 2012

Sobre cómo violar el legado histórico

Estos de aquí son algunos de los Erasmus que fueron a Olympos hace un par de días. Podrían haberse limitado a la visita cultural y playera de turno, con eventual borrachera. Pero no. Decidieron hacer el gilipollas. 


Aunque tal vez solo sea que tengo un poco de envidia y que esté tan despechado porque no fui con ellos, por falta de pasta y planes alternativos. Pero quien sabe. Me siento mejor llamándolos gilipollas. Gilipollas.


jueves, 23 de febrero de 2012

Falta una semana


Me queda una semana para volver a Turquía. Y a pesar de que en el horizonte parece que se está perfilando de nuevo la negra tormenta burocrática, los rayos oscuros de las asignaturas no convalidadas y los truenos amenazadores de las fechas límites para entregar formularios, me muero de ganas por volver.

Aquí un pequeño video del canal Eskisehir Visuals, llevado por la buena gente de Gandía y su saber quehacer artístico-audiovisual. Disfruten.

miércoles, 11 de enero de 2012

Carretera i manta

La cojonuda intro del nuevo programa "Carretera i manta", hecha por la gente de la Universidad Politécnica de Valencia que están estudiando aquí, en Eskisehir.


Y con esto, por supuesto, vuele el grande. Vuelve Xito. Y con estilo, con elegancia y su característico savoir-fâire. Y encima vuelve rodeado de toda una peñita que da gusto verlos, tan sanos y robustos todos que dan ganas de comérselos, como se ve en el video.
La gente del campus de Gandia colaboran con un programa de la cadena local, haciendo vídeos sobre su experiencia de erasmus en Turquía, y ya tienen bastante material listo para proyectar, pero que no verá la luz hasta el 13 de este mes, cuando empiece la nueva temporada. 
Los videos que me han enseñado hasta ahora para ese asunto están genial y cada cual supera al anterior. Todo muy interesante y educativo. Y hasta te echas unas risas.

El programa en cuestión se llama Telegrafies y pueden ver el programa piloto de la 6 temporada aquí (para los que entiendan el valenciano, aunque hay algunas partes en castellano).


Así que a todos los queridos lectores que puedan sintonizar la cadena valenciana Tele7 Safor, les recomiendo que le echen un vistazo aunque sea a la sección. Creo que el programa podrá verse a la carta a través de internet una vez que se empiece a emitir. Seguiremos informando.

Y por supuesto, dense una vuelta por la cuenta de vimeo de Xito, que el pobre se va a destrozar los dedos de tanto darle a copiar y pegar el enlace del video en todos los muros de sus contactos en la red social.
Arturo Sánchez Studio 

martes, 27 de diciembre de 2011

Cosas de pobres

Mi abuela dice que la ignorancia es muy atrevida y a veces es mejor estarse callado y esperar a saber un poco más antes de decir nada. Sí que tiene razón.

No hay nada como moverse para poder comparar lo que se ve con lo que se conoce -o se cree conocer- y así comprender mejor, calladito y en silencio, la vida. Cuando empecé este blog escribí que vivo en uno de los suburbios de Eskisehir. 
Ahora me doy cuento que yo solo vivo en otro barrio más. Que los suburbios son otra cosa.

Cuando hice el viaje para esquiar en el monte Uludag y nos acercábamos a Bursa, la ciudad que está al pie de esa montaña, la mole ambulante que era el autobús pasó por lo que creo que eran las afueras de la ciudad o tal vez un pueblo cercano.
Íbamos por una carretera secundaria llena de baches, perdida en el mapa e inundada en ciertos tramos, mientras afuera caía una llovizna incómoda gris y fría que empapaba a la gente que caminaba descuidada por ese camino. Yo miraba por la ventana observando aquel panorama y agradecí el piso y el barrio en el que vivo en Eskisehir.
Aquel era un lugar ocupado por colmenas de viviendas bajo las que no había pavimentación ninguna, solo mugre y una tierra tan árida que ni siquiera se mojaba, solo se estancaba de algo que parecía ser la mezcla del agua, del barro y de la mierda que había por todos lados. 
Aquel era un lugar poblado por gente que era tan pobre que los hijos seguramente no recibían de sus padres ni el dinero suficiente con el que comprar unos sprays a hurtadillas con los que hacer pintadas en las fachadas.
Aquel era un lugar donde de las chimeneas de las chavolas que habían al otro lado de la carretera -construidas con hojalata descoloridas y trozos de metal amontonados a modo de techo- salía un humo amarillo que me recordaba al que hacen los productos químicos al arder.
Eso sí eran suburbios. Por Dios.

En Estambul una vez Metin me dijo que no me hiciese una idea equivocada de la situación económica turca por lo privilegiada que era Eskisehir. En su momento pensé que decía de coña lo de privilegiada. Ahora veo que Turquía es un país pobre donde la clase media escasea y abundan los que tienen lo justo o menos para vivir.

Los estudios dicen que este país no ha parado de crecer desde que consiguió estabilizar su economía entre el 2001 y el 2002, que incluso es de los países que más están creciendo del mundo hoy en día. Espero que esto sea verdad y que siga así, pero joder...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Snowcalipsis

Hoy me levanté con la campanilla tan inflamada que cuando intentaba hablar se me metía entre la lengua y el paladar. Así, durante toda la mañana, cada vez que quería decir algo parecía la versión idiota de Forrest Gump. Ga vida eg gomo una gaga ge gomgones, ya saben.
El caso es que ayer este canario se fue a aprender a esquiar a Uladag -una montaña que hay cerca de la ciudad de Bursa, a unos 150 km de Eskisehir-, y parece que el frío me afectó más de lo que creí. No sé porqué, pero creo que el hecho de que Malva Alcalá Fernández e Ignacio Viguera me acribillasen a bolas de nieve -y que más de una me diera a lo Peter Pan (esto es, hasta la campanilla)-, posiblemente haya influido algo en que esta mañana tuviese la úvula del tamaño de una pelota de ping-pong.

Cogimos la guagua (para los que no estén familiarizados con el término, significa autobús) sobre las siete de la mañana, algo después de la primera llamada al rezo de la mezquita. Algunos de los que iban a venir se quedaron con las sábanas pegadas más de la cuenta y les faltó poco para meterse un cohete en el culo para poder llegar a tiempo, pero al final todos estábamos cuando el autobús salió.
Personalmente el viaje de tres horas se me hizo nada, será porque me pasé todo el tiempo durmiendo, pero parece que más de uno me acompañó en la sobada.


A partir de ese viaje, el pequeño Juan se convirtió en caso de extremo interés por parte de los traumatólogos de todo el mundo

Llegamos al lugar y aquello parecía más una postal típica de Finlandia que de Turquía. Yo al menos no me hubiese sorprendido demasiado si un gordo vestido de rojo hubiese aparecido en medio de los abetos.

Estar rodeado de toda esa nieve, y que encima no parase de nevar, me parecía increíble. La verdad es que no me extrañaría que cualquiera de los compañeros de viaje pensase que me había metido algo antes, porque estaba completamente hiper-activo, moviéndome de un lado a otro sin parar mientras me reía como un energúmeno. 

He aprendido un par de cosas con este viaje, pero una de las más importantes es que nunca puedes confiar en la nieve. Todas esas pequeñas montañitas de agua cristalizada solo son una panda de putas esperando a que des un paso en falso para mojarte hasta la rodilla. Antes de tener los esquís, yo ya tenía los pantalones chorreando. Pero en cuanto tuve las botas de esquiar puestas salí corriendo de la tienda y le dí su merecido a la nieve.


Queridos niños que leéis este blog; cuando esquiéis por primera vez tomaos unos segundos para tranquilizaros o acabaréis como vuestro querido Tito Moi; pisoteando un montículo de nieve mientras gritáis "¿¡Quién moja ahora a quién, zorra!?"

¿Recuerdan, queridos lectores asiduos a este blog, aquellos perros que me persiguieron por una callejuela de Eskisehir a las dos de la madrugada? Pues en Uladag hay unos perros que al verlos me hicieron dar gracias de que los que hay en la ciudad sean unos nenazas comparados con ellos. Aquellos caballos pequeños iban en manada recorriendo la base de la montaña y pasando al rededor de los coches aparcados, y se quedaban quietos y en silencio mirándote si se daban cuenta de que los observabas.   


Después de haber esquiado como locos, de caernos los que no teníamos ni idea del asunto y era nuestra primera vez -valga la pena decir que la imagen de Alex Snelling en medio de la pista recubierto de nieve me llegó al corazón-, devolvimos el material y nos fuimos a lo que nos habían dicho que era una barbacoa. Imagínense la situación, queridos lectores, -nosotros muertos de frío, las puntas de los dedos doliendo como el demonio y todo el cuerpo mojado o cubierto por la escarcha- cuál fue nuestra cara cuando aquella barbacoa resultó ser un par de planchas de metal improvisadas dentro del autobús y los kilos de pechugas, alitas y salchichas soñados se convirtieron en un bocadillo medio vacío con más lechuga que carne.

El día se terminó con una señora batalla de nieve entre Malva, Nacho, dos chavales más y yo, mientras otro  colega grababa un vídeo mientras se desorinaba finamente de la risa cuando alguien recibía un bolazo en la cara. Valga decir que acabó con Malva lanzándole una bola de nieve del tamaño de su antebrazo al cámara, uno de nuestros colegas gritándome "You fucking bastard!" cuando pensé que sería buena idea ver qué tal le quedaría una bola de nieve de parche en su ojo derecho y Nacho jugando a ser francotirador y juntando puntos por cada cabeza que recibía un bolazo suyo.



Como detalle final del día, la vuelta a Eskisehir eran otras tres horas de guagua. Obviamente aquello se merecía una siesta, y diantres si me la eché. Pero cuando me desperté la señora que estaba a mi lado me miraba con unos ojos llenos de odio. Creo que no le tuvo que hacer mucha gracia que roncase.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Tres decepciones

Cuando vine a Turquía de erasmus tenía tres ideas en mi cabeza; que siempre haría calor, que me sobraría el dinero y que comería kebabs cuando quisiera. En conjunto la imagen se me hacía agradable; me veía a mí mismo tumbado en una hamaca bajo un sol caribeño con dos atractivas turcas agitando hojas de palmera para refrescarme mientras yo bebía un mojito bien frío sabiendo que me traerían un kebab con solo chasquear los dedos.
Bueno. Pues ahora estar a 4 grados al sol me parece una maravilla, estoy en números rojos en mi cuenta y tuve que irme hasta Estambul para comerme un kebab. Y no llevaba salsa.
Por lo menos de esto se saca provecho y me voy a aprender a esquiar en un par de días.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La primera vez que veo la nieve

Esta noche ha nevado.
Y este canario lo ha visto por primera vez, aunque haya tenido que irse más de 4.000 kilómetros lejos de su casa para verla. Es curioso como un solo hecho de repente te sitúa en tu Aquí y en tu Ahora si sabes apreciarlo en el momento justo.

Hay en Eskisehir una chica que nunca había visto nevar hasta ahora también. Se llama Simona y es italiana, de  Ossi, un lugar al norte de Cerdeña. En cuanto vio cómo caían los primeros copos me preguntó a través de internet si quería salir a la calle a por nuestra primera pelea de bolas de nieve. La verdad es que el hecho de que fueran las cuatro de la madrugada no nos importó demasiado a ninguno de los dos, así que perdimos la pereza, cogimos el abrigo y nos fuimos a la calle a encontrarnos. La foto de aquí abajo la capta en uno de sus momentos típicos; llamando al personal bastardos.


Y Metin también se vino -los lectores asiduos del blog ya lo conocerán. Aquellos que no, ya están tardando en ir a las primeras entradas-. Metin dijo que jugar con nieve siempre le recuerda a cuando era un enano y le echaba nieve dentro de los pantalones a sus amigos.


Cómo lo he disfrutado.





martes, 6 de diciembre de 2011

Crónica de Capadocia (2): Cómo hacer el gilipollas

Y aquí está damas y caballeros y caballos; el manual de cómo conseguir la perfecta muerte estúpida, por Álvaro Gil.



El viaje a Capadocia dio para mucho, pero esta es una de las joyas que más valoro; ni Christopher Nolan consiguió acercarse a la verdadera esencia de Batman como este video. Lo tiene todo si le echamos imaginación: el que graba con la cámara (Aitor) y que se ríe como un asesino esquizofrénico puede ser perfectamente el Joker.Y por el otro lado tenemos al héroe que arriesga su vida (Geri), ni más ni menos que el Caballero Oscuro. Y finalmente tenemos a la víctima (Álvaro) que se ha metido por su propio pie en una trampa tonta solamente por una foto-tuenti.

Y es que Álvaro quería sacarse una foto guapa-guapa, de esas reshulonas tipo principal, aunque eso significase meterse en un precipicio resbaladizo. Y por Dios que se arriesgo. Pero de la foto al final no hablamos. Aitor juzgó más propicio para el momento hacer un video. Así, si Álvaro se acababa cayendo, al menos habría un video con el que echarnos unas risas durante el velatorio.
Y luego Geri, que le echó un par de cohone para salvarle la vida. Chapó.

Por cierto, atentos al "cagüendios" final. Esa palabra lo resume todo.

Y hablando de Batman; nos encontramos ni más ni menos que un batarang congelado por Mr. Frío en mitad de Capadocia


El que sostiene la cartera de Batman es el bueno de Vicent Ortega, yonki de Batman para los amigos. El que está escondido en las sombras detrás de su capa es Tito Moi.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Crónicas de Capadocia (1)

Ayer llegamos de un viaje exprés de Capadocia.
Sinceramente aquello más que un viaje erasmus parecía más un viaje del Imserso; los guías (estudiantes turcos del ESN), nos llevaron en autobuses dando vueltas por todos lados y después, casualmente, nos hacían dejar caer como quien no quiere la cosa en medio de tiendas que no venían a cuento. Por si queríamos comprar algún recuerdito. 
Entendí hasta cierto punto la tienda de alfarería artesanal. Incluso la bodega de vinos de diez metros cuadrados. Pero que nos llevasen a una tienda de ultramarinos diciendo que comprásemos frutos secos que eran típicos de ahí... eso me mató.
En cualquier caso el asunto no estuvo nada mal. Ver el paisaje de Capadocia en silencio a uno le pone los pelos de punta. 





Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes. Antes de meternos en el meollo de lo que pasó en el viaje, un poquitito de cultura general antes de empezar.

Desde cualquier lugar de la Capadocia uno puede ver como una mole nevada se levanta en el horizonte; es el Erciyes, un enorme volcán de 3,916 metros que en su momento explotó dejando cientos de kilómetros a su alrededor recubiertos de material volcánico. Con el paso del tiempo y la erosíón aquello fue quedando como está: chimeneas de hadas que más tarde fueron excavadas por los distintos pueblos que poblaron el lugar. Hasta donde se sabe los primeros pobladores fueron los ciudadanos de Çatalhöyük, una ciudad del período neolítico en cuyos restos se encontró lo que se cree que es la pintura paisajistica más antigua del mundo; un fresco del 6200 a.C. donde se representan unas casas en primer plano y a lo lejos lo que se cree que es el volcán Hasandağ, otro de los volcanes que hay en la región

El caso es que como siempre, aquello a la larga se fue de madre y entre que si la pelota es mía y tu no juegas y que si uy, perdona pero me tropecé y te clavé la espada sin querer, por allí pasaron de todo, desde asirios, hititas, persas... el lugar era tan famoso que hasta Alejandro Magno se dio un paseito por ahí y le gustó tanto que le mandó contruir al consejero de urbanismo del ayuntamiento de turno una parcelita por allí para descansar cuando volviese de conquistar medio mundo antiguo y esas cosas.

Y así estuvo la cosa; después de los griegos vinieron los romanos y luego de imperio a imperio y tiro porque me ha tocado llegaron los bizantinos. Y ahí la cosa se pone aún más interesante, pero lo dejamos para la siguiente entrada.




domingo, 27 de noviembre de 2011

La tumba del Rey Midas sin Santa Sabiduría

Hace ya algo más de una semanita un par de erasmus nos fuimos en una visita exprés organizada por el ESN (una organización sin ánimo de lucro que quiere desarrollar la integración de los estudiantes de intercambio) a ver ni más ni menos que la tumba del Rey Midas, aquel del que decía la leyenda que todo lo que tocaba se convertía en oro.

Esto era lo que nos prometía internet y las guías de viaje; la entrada al falso templo de la tumba, con la fachada esculpida en roca madre con bajorrelieves frigios y hasta detalles de escritura cuneiforme bien conservados.


Y esto fue lo que vimos. Un par de troncos que tapaban todo.


Obviamente la están restaurando. Sin embargo mi parte más cínica no se puede dejar de preguntar cómo será el resultado final, teniendo en cuenta que estamos en un país cuyo monumento más universal, Santa Sofía, a pesar de ser Patrimonio Histórico de la Humanidad y de terminar de haber sido restaurada el año pasado después de 17 años de obras ahora solo consigue dar pena -después, por supuesto, del estupor inicial que uno siente al entrar por primera vez en ese lugar siempre soñado- al ver las pinturas de las paredes a medio caer o a los gatos callejeros lamiéndose su cipote en medio del Omphalion, el lugar sagrado donde se coronaba a los emperadores.

Pero bueno, esperemos a ver. Aunque el detalle de que no hubiese guardias de seguridad cerca que nos impidiesen haber subido hasta arriba del todo, como efectivamente hicimos, no me dice mucho a favor del resultado final.
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A pesar de esto, de que la visita fue tremendamente rápida, de que no entramos en el museo que estaba solo a unos metros de distancia (aunque sospecho que no nos perdimos demasiado; todo lo que encontraron está ahora en el Museo de las Civilizaciones de Ankara), de que pudimos escalar ruinas antiguas (!!) -lugares donde antes otros habían usado como despensas, casas o incluso templos- y de que no había ni un triste guía que pudiese explicarnos nada sobre la tumba levantada en honor a uno de los reyes más poderosos de la Antigüedad,  la visita estuvo genial. Si lo que uno buscaba era un día en el monte y no una visita cultural.

Al menos nos lo pasamos bien, fue un paseo precioso, con un paisaje que te invitaba a alejarte un ratito del resto, sentarte y escuchar el silencio, que parece mentira lo mucho que podías echarlo de menos.


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Por cierto, que Santa Sofía está dedicada ni a más ni menos que a la mismísima Santa Sabiduría, para los que no saben de griego básico. Supongo que es otra de las ironías de la vida que uno encuentra en Turquía; algo a lo que se ha dedicado tanto ahora esté en tan mal estado. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Olympos y Xito


El bueno de Arturo Sánchez hizo un video del viaje a Olympos con algunos Erasmus. El Tito Moi no sale en el video porque fue un par de semanas después pero por supuesto eso no significa nada; solamente hay que disfrutar de los paisajes, la buena música, la gente y el buen hacer de este campeón, Xito para los amigos.
A disfrutar.

lunes, 31 de octubre de 2011

Primeros días de paseo


Durante los cuatros primeros días solo vi la peor cara de Eskisehir, la de sus suburbios, donde las calles están sin asfaltar o con un asfalto tan desgastado por los años y el uso que hace difícil creerá uno que no ha habido una guerra hace poco. Calles sin ningún tipo de  letreros que señalen su nombre y donde hay casas tan viejas que te preguntas cómo consiguen seguir en pie. En cada manzana de estos suburbios hay siempre al menos un solar lleno de polvo, barro, escombros de construcción, a veces muebles abandonados y basura.  Casi todas ellas son calles pequeñas, callejuelas por las que no es raro ver a niños jugando en sus bicicletas.



Es una zona llena de casas que parecen ser construidas con desgana ni mimo por el detalle y donde lo práctico muchas veces hace que lo ornamental se deseche como algo inútil. Los albañiles parecen trabajar con prisa y esto hace que los acabados finales o la pintura muchas veces sea, como mínimo, reprochable.  
En el piso desde donde escribo yo –un piso recién construido que apenas tiene muebles, especialmente mi habitación, donde hasta hace dos semanas solo había una mesa, una silla y una alfombra-, la puerta que da al balcón no se puede cerrar porque está desnivelada. Muchas cañerías están por fuera de la pared, ya no solo en el piso, sino fuera del edificio.
La arquitectura recuerda mucho a la española. No digo a la occidental. Digo a la española. No sabría diferenciar entre un edificio de 20 años construido en esta ciudad y otro de las Palmas de Gran Canaria, mi ciudad, y menos sabría diferenciar cualquiera de los que están cerca de donde vivo yo de cualquiera de los que te puedes encontrar paseando por Jinámar o El Batán, los suburbios de Las Palmas.
Aún así ni siquiera sé si esto son los suburbios realmente. Le he preguntado sobre el tema a muchos tucos y todos me dicen lo mismo. Hasta hace poco más de 5 años, con la elección del nuevo alcalde Yılmaz Büyükerşen , Eskisehir era todo casas a medio derruir y muy viejas, pero que con este nuevo personaje se modernizó mucho, se repararon grandes carreteras y se construyeron grandes edificios y se mejoraron las comunicaciones. En esta ciudad ese hombre es muy amado (como suena, amado. Algo impensable en la España del ladrillo donde casi todos los alcaldes faltaron a clase el día que el profesor explicó qué significaba la palabra decencia). Y cuando oigo hablar de él no me extraña. El tipo fue doctor de Economía en la universidad de Anadolu (la mía), fue su rector y luego fue alcalde. Ordenó la remodelación de la ciudad y su reparación, la restauración del barrio antiguo y llenó la ciudad de estatuas, estatuas que por cierto hizo él mismo (no es que sean una maravilla de la escultura, pero son bonitas y representan el espíritu de la ciudad: hombres con un tupido mostacho turco con sus perros pescando en las orillas del río, mujeres sentadas en un banco y hablando de cualquier cosa o de figuras importantes para la ciudad). No sé hasta qué punto este señor es tan bueno como lo pintan, pero aquí en Eskisehir es un Atatürk local prácticamente. Al menos ha conseguido que el significado de Eskisehir (ciudad vieja) se haya quedado solo en anecdótico.

Primera impresión


Eskisehir es extraña, pero sin duda es una ciudad increíble y vital en la que no me importaría vivir.  
Sé que todos los lugares tienen algo de misterioso y quizás una apariencia desordenada cuando se visitan por primera vez pero ésta es a veces tan caótica que te deja sin respiración.
Es sobre todo estrambótica. Qué se puede esperar de una ciudad que está en medio de un enorme desierto como es el de Anatolia y que sin embargo tiene un río.