No sé qué sentirán los demás al irse, pero yo ahora mismo tengo en mente cuatro cosas al ver que la fecha de caducidad de mi Erasmus se está acercando cada vez más. Por circunstancias de la vida esta noche me vinieron a la cabeza volviendo para casa después de una cañita infame y un tanto triste:
- La sensación de que solo me lo pasé tan bien cuando fui un niño pequeño.
- Me he convertido, aquí, en casi mi propio Tyler Durden: la persona que quería ser. Aunque me permitiré a mí mismo añadir que espero no terminar tan zumbado como el señor en cuestión.
- Acabaré con muchas experiencias buenas, algunas malas y un cierto regusto ácido al final.
- He aprendido dos o tres lecciones para la vida que no voy a olvidar nunca.
- Tengo un par de números de teléfono nuevos en mi agenda a los que voy a llamar a partir de ahora.
Mr. Durden nunca dejó de reír cada vez que la vida le partía la cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario