No hay manera. En lugar de acostumbrarme, cada día me sorprenden más los puñetazos verbales de los turcos, que aparecen cuando nadie se los espera. Son unas frases tan impactantes como un directo bien conectado en la punta de la nariz y que sin embargo estos tipos sueltan como quien dice buenos días.
Pero lo mejor viene luego, cuando se quedan callados mirándote a los ojos mientras esperan tu reacción con una sonrisita en la cara. Aunque ni siquiera ellos mismos lo admitan. Casi parece que quieren un motivo para poder demostrar ante cualquier hijo de vecino que pase por casualidad por el lugar lo consolidada que están sus convicciones.
Hoy, sin ir más lejos, en clase de turco, nuestra profesora nos enseñaba como conjugar verbos y empezó a buscar fotos cuando de repente dijo "Este es mi amor."
Ya está -pensé- nos va a enseñar la foto de su novio.
"Este es el amor de los turcos."
Oh Dios, ya sabía por dónde estaba yendo esto. No lo hagas, no, no lo...
Y entonces la chica cogió una foto enorme de Atatürk y nos la enseñó por web-cam. Parecía que el Padre de los Turcos nos analizaba el alma con su particular mirada bipolar desde el otro lado de la pantalla, como si nos preguntase ¿habéis sido buenos este año?
"Este es nuestro héroe".
Joder profesora. ¿Así? ¿Sin un besito antes para avisar?
Miren ustedes. A lo mejor simplemente soy yo, que la adoración sin reservas a cualquier ídolo o idea siempre me parece dogmática, extremista (y lo que es peor, potencialmente peligrosa), pero no puedo evitar quedarte noqueado durante unos segundos, mirando al tipo o tipa en cuestión (esta profesora es la última de una serie de desdichadas muestras de amor patrio) con la boca abierta y cerrándola justo cuando la gotita de saliva empieza a caer.
Me pasa lo mismo si veo a cualquier comunista con un Che tatuado en su pecho, o en el momento en el que a las madres de los palestinos muertos durante alguna escaramuza se les llena el pecho de orgullo cuando nombran a sus hijos mártires o simplemente cuando cualquiera que ha ido algún domingo a misa cree bueno para su Currículum espiritual hacerme ver que necesito salvar mi alma volviendo a abrazar al Señor Todopoderoso de gorra D&G triangular.
Dentro de lo que cabe, a pesar de no compartirla soy respetuoso con cualquier creencia -esto es, callar como una puta cuando alguien dice algo sobre el tema y no me ha pedido mi opinión- si esta no implica hacer daño a nadie. Lo que me revienta las pelotas es que alguien crea necesario que yo me una a tal o cual causa. Que piensen que yo vivo en las sombras. Que crean estoy esperando a que algún buen samaritano me traiga hacia la luz. Que crean que lo necesito.
No se si me entenderán, pero esto no me parece diferente del hecho de ir caminando por la calle y que en un segundo algún histérico en bolas me abrace y me de besos en la cara, gritando de placer. Es una violación de mi intimidad psicológica e ideológica. Y lo que es peor, creyendo que lo hacen por mi Bien, cuando posiblemente nadie sepa a ciencia cierta cuál es ni tan siquiera su propio Bien.
Y ahora, si me disculpan, me voy a colonizar tierras turcas para Gloria de la Bandera Española y Goldman Sachs.
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